Elena Njoabuzia Onwochei-Garcia y Sam Llewellyn-Jones
La casa de Bernarda Alba
Elizabeth Xi Bauer, Deptford, Londres, Reino Unido
22 de noviembre de 2024 – 25 de enero de 2025
Como española, me sentí impulsada a explorar esta exposición al ver su título. La casa de Bernarda Alba es una obra de teatro muy conocida del dramaturgo español Federico García Lorca, que a menudo se agrupa junto a Bodas de sangre y Yerma como parte de su trilogía rural. García Lorca la completó en junio de 1936, dos meses antes de su asesinato durante la Guerra Civil Española. Describió la obra como “un drama de mujeres en los pueblos de España”. En un país donde, en la década de 1930, más de la mitad de la población vivía en localidades con menos de 10.000 habitantes, los patrones sociales descritos en la obra eran altamente representativos de aquella época.
Para dar algo de contexto, la obra se centra en los acontecimientos de una casa en Andalucía durante un periodo de luto. La matriarca dominante, Bernarda Alba, ejerce un control absoluto sobre sus cinco hijas, de entre 20 y 39 años, prohibiéndoles establecer relaciones. El periodo de luto impuesto aísla aún más a la familia, intensificando las tensiones dentro del hogar.
Volviendo a la exposición de arte , ésta transforma el espacio de la galería Elizabeth Xi Bauer en una experiencia inmersiva que fusiona elementos interiores y exteriores. Las imponentes pinturas suspendidas de Onwochei-Garcia configuran un entorno similar a una casa que dirige el movimiento del espectador, mientras que las fotografías y las obras en óleo sobre pastel de Llewellyn-Jones construyen un paisaje inquietante que intensifica la atmósfera. Juntos, los artistas crean un espacio complejo que palpita con tensión e inquietud.
Al entrar en la galería, te encuentras con las grandes pinturas figurativas al óleo de Elena Njoabuzia Onwochei-Garcia, que cuelgan sin bastidor del techo, formando la estructura de una casa o un anfiteatro en el centro del espacio. Las obras de Llewellyn-Jones ocupan las paredes, permitiendo a los visitantes explorar el reverso del papel washi, donde se revelan pinturas “negativas” o invertidas.
Elena Njoabuzia Onwochei-Garcia nació en Bristol, Reino Unido, y vive y trabaja en Glasgow. En 2023, fue seleccionada como receptora del premio Bloomberg New Contemporaries. También fue finalista del premio Robert Walters Group UK New Artist of the Year, y sus obras se incluyeron en la exposición correspondiente en la Saatchi Gallery de Londres.
Las obras de Onwochei-Garcia son especialmente conmovedoras en el contexto de esta exposición. Pintadas en tonos rojos, negros y marrones, sus piezas representan figuras apenas humanas en un ambiente de agitación, transmitiendo eficazmente el dolor y el trauma. Creó estas obras poco después de que el Brexit se aprobara en el Parlamento, utilizando el entorno claustrofóbico de una obra de teatro de casi 90 años para expresar sentimientos contemporáneos de desesperanza.
Una de las pinturas más impactantes para mí fue Los Espectadores (2023). Representa figuras que son parte humanas, parte animales y parte indescifrables, ocultas en la oscuridad mientras esperan un espectáculo. La obra se basa en las estructuras formales y rígidas de los dramas españoles del siglo XVI para explorar la tensión entre quienes actúan y quienes gobiernan. A través de esta obra, Onwochei-Garcia refleja su creencia de que la opresión se repite a lo largo de la historia, dejando a menudo tras de sí sentimientos de aislamiento y negación.
El proceso artístico de Onwochei-Garcia incorpora fuentes históricas y literarias, influencias que son especialmente evidentes en sus pequeñas obras en papel. Estas piezas evocan la estética de las Pinturas Negras de Francisco Goya. Los títulos multilingües y la mezcla de referencias reflejan su herencia diversa: española, alemana y nigeriana.
Su sensación de estar entre dos mundos se refleja en la presentación de sus lienzos como elementos escultóricos. Los visitantes son invitados a atravesar sus obras, explorando sus ángulos y matices, algo que no siempre es posible con piezas montadas en la pared. Según explica la artista: “Al convertir las pinturas en estructuras que se niegan a exhibirse por completo [estas] frustran el proceso de mirar. Tienes que torcerte, girar y rotar para verlas. Mi intención es perturbar el privilegio de la observación.”








Sam Llewellyn-Jones, nacido en Londres, trabaja en diversos medios, y sus obras se encuentran en colecciones como la Millennium BCP Foundation (Lisboa) y UCL Special Collections (Londres). Sus contribuciones a esta exposición se inspiraron en una residencia de dos meses en el Parque Nacional Joshua Tree en California durante el verano de 2024.
El paisaje árido de Joshua Tree inspiró a Llewellyn-Jones a experimentar con técnicas como el frottage de elementos naturales y la postproducción fotográfica. Estas exploraciones evolucionaron hacia su método actual de superponer óleo sobre fotografías, técnica que comenzó a desarrollar durante una residencia en 2023 en el SÍM de Reikiavik, Islandia.
Al revelar las impresiones, Llewellyn-Jones a menudo utiliza una técnica de solarización que resalta la cualidad inquietante y antropogénica de sus paisajes. Luego aplica óleo sobre las fotografías, con la textura agrietada de la pintura seca imitando el terreno árido representado en sus obras.
El arte de Llewellyn-Jones captura la relación evolutiva entre los paisajes, el tiempo y la arquitectura. Sus imágenes invitan a los espectadores a reflexionar sobre cómo los entornos naturales y construidos moldean la percepción humana, revelando las transformaciones silenciosas dentro de estos espacios.
Me pareció interesante el diálogo entre las obras centrales de Onwochei-Garcia y las piezas circundantes de Llewellyn-Jones. Unidos por los temas de lugar, identidad y memoria, las obras de Onwochei-Garcia critican la vigilancia contemporánea, la política de identidad y las narrativas poscoloniales, mientras que Llewellyn-Jones explora el paisaje y la materialidad, mostrando cómo los entornos contienen capas de historia y significado.
Al principio, sentí que los paisajes inspirados en el desierto de Llewellyn-Jones no encajaban del todo con el escenario que imaginaba para La casa de Bernarda Alba. Sin embargo, sus obras nos animan a reflexionar sobre cómo los espacios que habitamos transforman nuestras vidas y emociones, lo que me pareció totalment relevante en esta muestra. Por otro lado, las pinturas de Onwochei-Garcia capturaron eficazmente la tensión y la opresión que definen la obra de Lorca, subrayando cómo quienes detentan el poder pueden dejar a otros en un estado de vacío y aislamiento.





Fotografía por The Art Blueberry y Chicho Puig.
Entrada a la exposición: Gratuita.


Deja un comentario