New Generation Sculpture
Tate Britain, Londres, Reino Unido
Hasta el 4 de noviembre de 2018
Después de pasar casi tres semanas en España, por fin he vuelto a Londres, motivo por el cual he estado algo ausente por aquí. Me gustaría destacar una de las exposiciones que pueden verse en Tate Britain hasta principios de noviembre: “New Generation Sculpture.” Esta muestra se centra en un grupo de artistas que, durante la década de 1960, adoptaron un lenguaje radicalmente moderno en la escultura. Dejando atrás las técnicas tradicionales de tallado y modelado, así como materiales como la piedra, la arcilla, la madera o el bronce, estos artistas incorporaron materiales contemporáneos e industriales, como la fibra de vidrio y las láminas de plástico. Sus obras fueron mayoritariamente abstractas en lugar de figurativas, marcando así un cambio decisivo en la práctica escultórica.
Muchos de los artistas presentados alcanzaron reconocimiento público por primera vez gracias a la serie The New Generation en la Whitechapel Gallery durante los años sesenta. La segunda de estas exposiciones, realizada en la primavera de 1965, reunió a David Annesley, Michael Bolus, Phillip King, Tim Scott, William Tucker e Isaac Witkin. Todos ellos habían estudiado con Anthony Caro en la St. Martin’s School of Art, donde él promovía la experimentación con nuevos materiales e invitaba a presentar las obras directamente en el suelo, prescindiendo del pedestal tradicional.
Entre las obras expuestas en Tate Britain, la pieza que más me llamó la atención fue Tra-La-La (1963) de Phillip King, con la que sentí una especie de interacción casi lúdica.
King comenzó a trabajar con fibra de vidrio a principios de los años sesenta, atraído por las posibilidades que este material ofrecía: nuevas formas, nuevas superficies y un lenguaje escultórico completamente distinto. Igualmente importante para él era el poder comunicativo del color. Para elegir el tono final de Tra-La-La, probó más de cuatrocientas muestras de papel de distintos colores adheridas directamente a la obra, un proceso que demuestra su extraordinaria meticulosidad.

The Art Blueberry junto a Tra-La-La (1963) de Phillip King.


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