The stories that resonate with us

Joan Jonas
Tate Modern, London, UK
14 March – 5 August

If you’re interested in performance art, you’re in luck, because there’s now an art exhibition at Tate Modern focused on the work of Joan Jonas, a pioneer of performance, video and installation and one of the most important female artists to emerge in the late 1960s and early 1970s.

Jonas was born in 1936 in New York City and after finishing her degree in Art History, she went to specialise in sculpture. But, immersed in the New York’s downtown art scene of the 1960s she  began experimenting with performance, video and props after studying with influential choreographer Trisha Brown for two years, and working with choreographers Yvonne Rainer and Steve Paxton in the 1960s.

This art exhibition at Tate Modern showcases Joan Jonas’s great contribution to art over the last five decades, uniting some of her most important pieces. The exhibition is curated by Andrea Lissoni in close collaboration with the artist.

The show is ordered by subject, as we can see how Jonas sometimes revisited topics various times throughout her career. She takes inspiration from different cultures and sources, from fairy tales to myths and local folklore, adapting them to relate to contemporary life.  Using props, mirrors and video screens she creates a complex layering of images that serve her to convey her interest in music, female identity, the environment, as well as natural and urban landscapes.

As we came into the show we could see a range of objects from Jonas’ personal collections, such as masks, wooden animals and items collected on her travels, and the following text in a caption: “one object next to another is like making a visual poem”. It was certainly like entering the individual universe of the artist, something I particularly enjoy.

The second room gave us a selections of the different art performances Jonas had done throughout the years in collaboration with other artists listed here: Benjamin Blackwell, David Crossley, Babette Mangolte, Richard Landry, Gwen Thomas, Gianfranco Gorgoni, Peter Moore, Larry Bell, Roberta Neiman, Beatrice Heyligers and Giorgio Colombo. This room gave us a view of two of her earliest performances such as “Mirror Pieces” (1968-71), in which she alters the audience perception of space using mirror as the central motif, and “Organic Honey Visual Telepaphy” (1972), where Jonas scans her own fragmented image onto a video screen.

The next room of the exhibition was “The Juniper Tree” an installation created in 1994 that evolved from performances staged in 1976 and 1978. I was mesmerised by this installation and intrigued by the story in which it was based. It refers to the Brothers Grimm fairy tale about a little boy who was beheaded by his stepmother and eaten by his father, before being reincarnated as a bird with the help of this stepsister. The juniper tree is where the boy’s mother had been buried and where he was buried by his stepmother before a beautiful bird flied out from it. The bird kills his stepmother by dropping a stone on her head and turned back into a boy to live happily ever after with his father and stepsister. Joan Jonas performed with this installation in various places, alone and collaboratively, and the version conserved here is the last one from 1978.

The art raspberry used her own intuition to perform next to “The Juniper Tree”, adding a new interpretation to the artwork. She saw herself as the tree that was present and muted throughout the story, and somehow an ally to the boy.

Jonas’ passion of story-telling was evident also in “Lines in the Sand” (2002), an installation and performance created for Documenta 11, in which Jonas reworks the myth of Helen of Troy to explore contemporary political events. And by the end of exhibition, we could see “Double Lunar Rabbits” (2010) in which she draws inspiration from the story of a rabbit on the moon, both a Japanese myth and Aztec fable.

However, some of my favourite pieces in this show were contained in a room with multiples references to birds. We could see them projected on screens, hanging from the ceiling, painted on canvas. I remembered how I used to dream that I could fly when I was little and I felt tempted to become one of them once again.

Finally, we saw some of her latest pieces in a different room downstair, with not much lighting and a really strong ritualistic feeling. There Jonas touches issues of climate change and animal extinction, subjects that are central to the artist’s current practice.


Las historias que resuenan con nosotros

Joan Jonas
Tate Modern, Londres, Reino Unido
Del 14 de marzo al 5 de agosto

Si te interesa el arte del ‘performance’, estás de suerte, porque ahora hay una exposición de arte en Tate Modern (Londres) centrada en el trabajo de Joan Jonas, pionera del arte del ‘performance’, video e instalación y una de las artistas femeninas más importantes que surgieron a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970.

Jonas nació en 1936 en la ciudad de Nueva York y después de terminar sus estudios en Historia del Arte, se especializó en escultura. Pero, inmersa en la escena artística del centro de la ciudad de Nueva York de la década de 1960, comenzó a experimentar con performance, video y accesorios después de estudiar con la influyente coreógrafa Trisha Brown durante dos años y trabajar con los coreógrafos Yvonne Rainer y Steve Paxton en la década de 1960.

Esta exposición en Tate Modern muestra la gran contribución de Joan Jonas al arte en las últimas cinco décadas, uniendo algunas de sus piezas más importantes. La exposición está comisariada por Andrea Lissoni en estrecha colaboración con la artista.

La muestra está ordenada por temas, ya que Jonas vuelve a tocar los mismos temas varias veces a lo largo de su carrera. Se inspira en diferentes culturas y fuentes, pasando por cuentos de hadas, mitos y folclore local, y adaptándolos para relacionarlos con la vida contemporánea. Utilizando accesorios, espejos y pantallas de video crea una compleja colección de imágenes que le sirven para transmitir su interés en la música, la identidad femenina, el medio ambiente, así como en paisajes naturales y urbanos.

Cuando entramos a la exposición pudimos ver una variedad de objetos de la colección personal de Jonas, como máscaras, animales de madera y objetos recogidos en sus viajes junto con el siguiente mensaje escrito en una leyenda: “un objeto al lado del otro es como hacer un poema visual “. Ciertamente fue como entrar en el universo individual del artista, algo que disfruto particularmente.

 

La segunda sala ofrece una selección de las diferentes representaciones artísticas que Jonas hizo a lo largo de los años en colaboración con otros artistas incluidos aquí: Benjamin Blackwell, David Crossley, Babette Mangolte, Richard Landry, Gwen Thomas, Gianfranco Gorgoni, Peter Moore, Larry Bell, Roberta Neiman, Beatrice Heyligers y Giorgio Colombo. Esta sala presenta dos de sus primeras actuaciones como: “Mirror Pieces” (1968-71), en la que altera la percepción del espacio en el público utilizando el espejo como motivo central, y “Organic Honey Visual Telepaphy” (1972) , donde Jonas proyecta su propia imagen fragmentada en una pantalla de video.

La siguiente sala de la exposición es “The Juniper Tree”, una instalación creada en 1994 que evolucionó a partir de las ‘performances’ realizadas en 1976 y 1978. Me cautivó esta instalación y me intrigó la historia en la que se basaba. Se refiere al cuento de hadas de los hermanos Grimm sobre un niño que fue decapitado por su madrastra y comido por su padre, antes de reencarnarse en un pájaro con la ayuda de su hermanastra. El árbol de enebro es donde la madre del niño había sido enterrada y donde el niño fué enterrado por su madrastra antes de que un hermoso pájaro volara desde allí. El pájaro mata a su madrastra arrojándole una piedra en la cabeza y se vuelve a convertir en un niño que vive feliz para siempre con su padre y su hermanastra. Joan Jonas actuó con esta instalación en varios lugares, sóla y en colaboración, y la versión que se presenta aquí es la última de 1978.

‘The art raspberry’ usó su propia intuición con esta obra de “The Juniper Tree” para el ‘performance’ y añadió una nueva interpretación a la obra de arte. Ella es el árbol de enebro que esta presente y en silencio a lo largo de la historia, y es de alguna manera un aliado del niño.

La pasión de Jonas por contar historias también se hizo evidente en “Lines in the Sand” (2002), una instalación y performance creada para Documenta 11, en la que Jonas recrea el mito de Helena de Troya para explorar eventos políticos contemporáneos. Y al final de la exposición, pudimos ver “Double Lunar Rabbits” (2010) en el que se inspira en la historia de un conejo en la luna, un mito japonés y una fábula azteca.

Sin embargo, algunas de mis piezas favoritas en esta muestra de arte están en una sala con múltiples referencias a pájaros. Se pueden ver proyectados en pantallas, colgando del techo, pintados sobre lienzo. Recordé cómo solía soñar que podía volar cuando era niña y me sentí tentada a volver a ser uno de ellos.

Finalmente, vimos algunas de sus últimas piezas en una habitación inferior, sin demasiada iluminación y con un fuerte sentimiento ritual. Allí Jonas toca los problemas del cambio climático y la extinción de los animales, temas que son fundamentales para la práctica actual de la artista.

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Binding to change perceptions

Seung-taek Lee
White Cube – Mason’s Yard, London, UK.
25 May 2018 – 30 June 2018

The art raspberry and I visited the White Cube at Mason’s Yard in London last week and discovered the work of Seung-taek Lee, a Korean interdisciplinary artist who’s best known for conceptualising in the notion of “anti-concept” or “anti-art”. Trained as a sculptor, he has worked as a performance artist and is one of the first generation pioneers of experimental art in South Korea.

Since the beginning of his career as an artist in the late 1950s, Lee worked independently from the dominant art scene in South Korea, while most artists and art critics followed western art trends as the only way to survive. He claimed these artists were unaware of their own identity and started experimenting in order to understand the true nature of Korean modern art. Having said that, his artworks from the 1960s and 1970s have been associated to art movements such as Land Art, Arte Povera and Post-Minimalism.

This art show at the White Cube Mason’s Yard gallery in London is Lee’s first solo art exhibition in the UK that comprises artworks from the 1960s until today and reveals his interest in materiality and cultural identity.

One of the main characteristics of his art practice involves the binding of found objects, natural or existing architectural structures, as a means of suggesting the transformability of their inherent material properties. This feature can be appreciated on works that seem completely different from each other. In fact, the art exhibition spreads between two floors, and at first sight the artworks at ground level seemed to come from a different artist to the ones placed at basement level.

At ground level, all artworks look organic and close to nature. Various sculptures are made of granite, a material used widely in Korea for outdoor monuments for its durability. Lee’s artworks look  soft and even sensual. Some of them are placed at floor level, without a plinth, so they seem more accessible. With  two other works, he ties small pieces of granite with rope or wire to confuse the viewer’s perception.

As Lee has declared at some point, the work’s visual impact comes from the “tension between the wooden bar, precariously hung from two thin cords, and the clusters of bifurcated stones that effectively conjure a sense of gravitational pressure”.

The art berries’ photo of one of these works with The art raspberry immediately below the stones accentuate this feeling of threat from the stones and vulnerability of the model.

At this level, we could also see framed works made of ropes on canvas referred to as ‘canvas drawings’. The artist used the ropes as an alternative to the usual lines drawn on paper, and the knots and loose ends of these works acquire a more tactile nature.

Lastly, at basement level, we could see the recreated monumental vinyl structures from the 1960s with striking bright colours. Originally, they were first made of sheets of cheap, factory produced vinyl and has been recreated for this exhibition using urethane vinyl of greater durability but similar look. They clearly contrast with the neutral and organic colours of the ground floor gallery. However, the enveloping and the bound or tied subject remains central to Lee’s art practice here as well. I enjoyed performing with the big vinyl structures. The quietness of this floor surrounded by dim lighting invited to mindfulness.

The ‘binding’ of objects is an artistic strategy and symbolic gesture of subversion used by Lee that not only destabilise the viewer’s perception but it also questions the existing form, the intended function and meaning of the bound object.


Esta es la primera entrada que hago en español. Espero que esto sirva para acercar la escena artística en Londres al mundo hispano parlante.

Amarrar para cambiar percepciones

Seung-taek Lee
White Cube – Mason’s Yard, Londres, Reino Unido.
25 May 2018 – 30 June 2018

The art raspberry y yo visitamos la galeria White Cube en Mason’s Yard en Londres la semana pasada y descubrimos el trabajo de Seung-taek Lee, un artista interdisciplinario coreano que es más conocido por conceptualizar en la noción de “anti-concepto” o “anti-arte”. Formado como escultor, Lee ha trabajado como performance artist y es pionero del arte experimental en Corea del Sur.

Desde el principio de su trayectoria artística a finales de los cincuenta, Lee trabajó independientemente de la escena artística dominante en Corea del Sur, mientras que la mayoría de los artistas y críticos de arte de entonces seguían las tendencias de arte occidental como la única forma de sobrevivir en este campo. Lee pensaba que estos artistas desconocían su propia identidad y comenzó a experimentar para comprender la verdadera naturaleza del arte moderno coreano. Dicho esto, sus obras de arte de los años sesenta y setenta se han asociado a movimientos artísticos como Land Art, Arte Povera y Post Minimalismo.

Esta exposición de arte en la galería White Cube Mason’s Yard en London es la primera muestra en solitario de Lee en el Reino Unido que comprende obras de arte desde la década de 1960 hasta la actualidad y revela su interés en la materialidad y la identidad cultural.

Una de las principales características de su práctica artística consiste en atar objetos encontrados, naturales o estructuras arquitectónicas existentes, como forma de sugerir la capacidad de transformación de sus propiedades materiales inherentes. Esta característica se puede apreciar en trabajos que parecen completamente diferentes entre sí. De hecho, la exposición de arte se extiende entre dos pisos, y a primera vista las obras de arte de la planta baja parecen provenir de un artista distinto a las que hay en la galería del sótano.

En la planta baja, todas las obras de arte parecen orgánicas y más cercanas a la naturaleza. Varias esculturas están hechas de granito, un material ampliamente utilizado en Corea para monumentos al aire libre por su durabilidad. Las obras de arte de Lee se muestran suaves e incluso sensuales. Algunas de ellas son colocadas  en el suelo, sin pedestal, haciéndolas parecer mas accesibles. Con otras dos obras, ata pequeños trozos de granito con cuerda o alambre para distorsionar la percepción del espectador.

Como Lee ha declarado en algún momento, el impacto visual de la obra proviene de la “tensión entre la barra de madera, precariamente colgada de dos cuerdas delgadas, y los cúmulos de piedras bifurcadas que efectivamente evocan una sensación de presión gravitacional”.

La foto que incluye a The art raspberry inmediatamente debajo de las piedras acentúa esta sensación de amenaza de las piedras y la vulnerabilidad de la modelo.

En este nivel, también pudimos ver obras enmarcadas hechas de cuerdas sobre lienzo denominadas ‘dibujos en lienzo’. El artista utilizó las cuerdas como alternativa a las líneas habituales dibujadas sobre papel, y los nudos y cabos sueltos de estas obras adquieren una naturaleza más táctil.

Por último, a nivel del sótano, pudimos ver las estructuras de vinilo monumentales recreadas de la década de 1960 con llamativos colores brillantes. Originalmente se hicieron de láminas de vinilo de fabricación barata y se han recreado para esta exposición utilizando vinilo de uretano de mayor durabilidad pero de apariencia similar. Contrastan claramente con los colores neutros y orgánicos de la galería de la planta baja. Sin embargo, la característica fundamental en la obra de Lee en esta exposition sigue siendo la practica de atar o envolver distintos elementos. Me gusto hacer este performance con las grandes estructuras de vinilo. La iluminación y tranquilidad de esta planta invitaba a la meditación.

La practica de atar objetos es una estrategia artística y un gesto simbólico de subversión utilizado por Lee que no solo desestabiliza la percepción del espectador sino que además cuestiona la forma existente, la función y el significado del objeto atado.

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Seung-taek Lee-vinyl yellow

The plasticity of a surreal dream

Past shows: Karla Black, Stuart Shave/Modern Art
17 Nov – 16 Dec 2017

We attended this exhibition in November last year and really liked discovering Karla Black’s new body of work. With this exhibition she attempted to emphasise the importance of mark-making in her practice, which combined with colour and light connects her sculptural practice to painting.

Moreover, she concentrated specifically on one of the many sculptural problems that preoccupies her: how to preserve the precious, formal aesthetic decisions she makes, within the precariousness of the informal materials she favours. Many of the works in the exhibition were conceived and realised within the gallery space. As she’s asserted in the past, her sculpture is absolutely non-representational.

“There is no image, no metaphor,” Karla Black said.

In the first room, there were free standing sculptures made of Vaseline mixed with paint, then sealed between glass screens. In addition, we found hanging sculptures in the same materials and in clay, wool and spray paint across the whole show. In the second room, there were floor artworks of a pink fluff material and thin sculptures made of Johnson’s baby oil bottles, crystal glasses and wax.

Karla Black lives and works in Glasgow. She was born in Alexandria, United Kingdom in 1972, and completed an MA in Fine Art at the Glasgow School of Art, Glasgow, in 2004. In 2011, Black’s work represented Scotland at the 54th Venice Biennale, and was the same year nominated for the Turner Prize. Her work has been the subject of solo exhibitions at multiple galleries in the UK and abroad.

Black’s works for this exhibition were fragile and evocative. The plasticity of the materials she used for this exhibition, as well as the pastel and shinny colours she employed on most of these artworks remain in my mind as part of a surreal dream.

 

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