Estructuras fibrosas

Magdalena Abakanowicz: Every tangle of threat and rope (Cada enredo de hilo y cuerda)
Tate Modern, Londres, Reino Unido
17 de noviembre de 2022 – 21 de mayo de 2023

La exposición de Magdalena Abakanowicz en la Tate Modern ha sido la más impactante que he visto este año, ofreciendo un encuentro excepcional con la profundidad y originalidad de su obra.

Magdalena Abakanowicz (1930–2017) fue una escultora y artista textil polaca, pionera en el uso radical de la fibra como medio escultórico. Hoy está considerada una de las artistas polacas más reconocidas internacionalmente. Nació en el seno de una familia aristocrática y pasó su infancia en el campo, hasta que la Segunda Guerra Mundial y el posterior régimen comunista transformaron por completo la vida familiar.

El bosque de su infancia, fuente constante de inspiración, era un tema suficientemente neutral como para que la censura fuera más leve con ella que con otros artistas. Aun así, una de sus primeras exposiciones fue clausurada por las autoridades al no promover los ideales socialistas. La expresión individual debía estar al servicio del bien común. Paralelamente, el Estado fomentaba la colaboración entre diseñadores, artesanos y especialistas en oficios, un contexto que Abakanowicz supo aprovechar. En la década de 1960 se convirtió en pionera de la escultura e instalación realizadas con fibra.

Abakanowicz fue, en esencia, una tejedora de esculturas. Lo que logró fue tan radical que aún hoy resulta sorprendente. Tomó el tapiz plano tradicional, tejido durante milenios, y lo transformó en estructuras tridimensionales monumentales. Suspendidas del techo, sus formas tejidas poseen una presencia orgánica que envuelve al espectador y articulan su reflexión sobre la fuerza de la naturaleza y nuestro lugar en ella.

La exposición comienza con obras más pequeñas que muestran sus inicios: abstracción naturalista, composiciones geométricas llenas de formas orgánicas, trabajos sobre papel y lienzo. Sus primeros tapices—grandes abstracciones sombrías en lana marrón, beige y canela—recuerdan alfombras antiguas gastadas por el uso, con zonas deshilachadas y otras trenzadas.

Abakanowicz definía la fibra como “el elemento básico que construye el mundo orgánico… el tejido de las plantas, las hojas y nosotros mismos, nuestros nervios, nuestros códigos genéticos… Somos estructuras fibrosas”.

Con el tiempo dejó atrás el formato rectangular y permitió que sus tejidos adquirieran formas libres suspendidas del techo. Formas curvas, perforadas y onduladas comenzaron a ocupar el espacio: estructuras fibrosas, retorcidas, anudadas, acompañadas de cuerdas colgantes o incluso cuernos de animales, como si las obras poseyeran vida propia. Su calidez material y su olor terroso crean una experiencia profundamente táctil e inmersiva.

La sala central reúne un poderoso conjunto de estas formas oscuras y fibrosas. El encuentro con ellas es casi el de un paisaje primordial: crudo, protector, elemental. A lo largo de la exposición, el cuerpo humano empieza a aparecer en fragmentos: representaciones del cuerpo femenino, labios abiertos, orificios corporales y protuberancias, senos, vientres embarazados. La corporeidad se convierte en materia, fibra y textura.

Durante las décadas de 1960 y 1970 los críticos tuvieron dificultades para clasificar su práctica multiforme. ¿Era escultura, arte de la fibra, arte aplicado? Sus tejidos suspendidos fueron descritos como “criaturas de alfombra”, y a ella se la llamó “pintora de los telares”. Finalmente, estas obras pasaron a conocerse como Abakans, un término derivado de su apellido y hoy inseparable de su lenguaje artístico.

La exposición de la Tate Modern se experimenta como algo primigenio. A medida que avanzas, parece surgir un bosque a tu alrededor. Algunas obras se abren como ramas, otras se enredan como lianas, otras se comportan como troncos huecos que ofrecen refugio ante una tormenta. Este bosque antiguo y misterioso—construido íntegramente de lana—da paso a la deconstrucción del cuerpo humano, recordándonos de forma elocuente que somos parte de la naturaleza. No deberíamos olvidarlo.

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