Beguiling portraits of human culture

Michaël Borremans: The Monkey
6 June – 26 July 2024
David Zwirner Gallery, London, UK

One of the most captivating art exhibitions I’ve seen this year in London is The Monkey by Michaël Borremans at David Zwirner Gallery. Surprisingly under-covered by the UK press, this exhibition brought Borremans’ mastery to the forefront, combining 18th-century painting techniques with modern existential themes.

Belgian artist and filmmaker Michaël Borremans, known for his psychologically charged, staged portraits, finds inspiration in the techniques of Old Masters like Diego Velázquez and the eerie symbolism of Francisco Goya. Originally trained in drawing, engraving, and photography, Borremans only began painting at 33, quickly becoming one of the most revered contemporary artists of his generation.

His works start with staged photographs, yet transcend realism to become unsettling psychological imprints. His ambiguous characters, set in sparse, isolated environments, invite viewers into an atmosphere beyond linear time. The carefully painted scenes in The Monkey draw on the French tradition of singerie, depicting monkeys in human roles. Borremans humorously considers the monkey a “self-portrait,” in line with Chardin’s satirical The Monkey Painter (c. 1739/1740).

The exhibition also plays on art history’s archetypes and doubles, making an ironic statement on artistic identity. By dressing figures in costumes like that of a cowboy—a symbol rich with associations—Borremans allows viewers to project meaning, whether of memory, machismo, or nostalgia. His characters, posed in solitude or engaged in mysterious rituals, evoke a disquieting intimacy, appearing trapped in still-life gestures.

“I want to have a sense of flight while working. And I don’t want to think about art while making it. History, anthropology, science, and religion—anything developed by human culture—is the food.” Michaël Borremans

Using muted shadows and earthy tones, Borremans’ brushstrokes give his work a patina of nostalgia, drawing us into scenes that feel both timeless and melancholic. His unique framing technique, painting the edges in contrasting colours, makes the portraits appear three-dimensional, as if these figures were specimens on display.

Viewing The Monkey, I felt a profound sense of emptiness and alienation from his solitary figures, while his group paintings evoked ritualistic, subconscious connections. This exhibition is a haunting meditation on the human experience—Borremans is an artist well worth following.

Exhibition entrance: Free.


Fascinantes retratos de la cultura humana

Michaël Borremans: The Monkey
6 de junio – 26 de julio de 2024
David Zwirner Gallery, Londres, Reino Unido

Una de las exposiciones de arte más interesantes que he visto este año en Londres es The Monkey de Michaël Borremans en la galería David Zwirner. Sorprendentemente poco cubierta por la prensa británica, esta exhibición destacó la maestría de Borremans, quien combina técnicas de pintura del siglo XVIII con temas existenciales contemporáneos.

El artista y cineasta belga Michaël Borremans, conocido por sus retratos escenificados y cargados de tensión psicológica, se inspira en las técnicas de los antiguos maestros como Diego Velázquez y el simbolismo inquietante de Francisco de Goya. Originalmente formado en dibujo, grabado y fotografía, Borremans comenzó a pintar a los 33 años, alcanzando rápidamente un renombre como uno de los artistas contemporáneos más destacados de su generación.

Sus obras parten de fotografías escenificadas, pero trascienden el realismo para convertirse en huellas psicológicas perturbadoras. Sus personajes ambiguos, en entornos aislados y austeros, invitan al espectador a un ambiente que parece más allá del tiempo lineal. Las escenas detalladamente pintadas en The Monkey se inspiran en la tradición francesa de la singerie, representando monos en roles humanos. Borremans considera irónicamente al mono como un “autorretrato,” en alusión a la sátira de El Mono Pintor (c. 1739/1740) de Chardin.

La exposición también juega con arquetipos y duplicados históricos, realizando un guiño irónico a la identidad artística. Al vestir a sus personajes con trajes como el de vaquero —un símbolo cargado de asociaciones— Borremans permite al espectador proyectar significados: memoria, machismo o nostalgia. Sus personajes, ya sea en soledad o en rituales misteriosos, evocan una intimidad inquietante, apareciendo atrapados en gestos de naturaleza muerta.

Con sombras apagadas y tonos terrosos, las pinceladas de Borremans otorgan a su obra una pátina nostálgica que nos sumerge en escenas que resultan a la vez atemporales y melancólicas. Su técnica de enmarcado, con bordes pintados en colores contrastantes, da a los retratos una cualidad tridimensional, como si estos personajes fueran especímenes en exhibición.

Al contemplar The Monkey, tuve un sensación de vacío y alienación ante sus figuras solitarias, mientras que sus pinturas de grupo evocan conexiones rituales y subconscientes. Esta exposición es una inquietante meditación sobre la experiencia humana: Borremans es un artista que merece estar en tu radar.

Entrada a la exposición: gratis.